Date el permiso de sentirte mal, necesitado, vulnerable...
El permiso es el primer paso de este camino y ningún camino se termina si antes no se
comienza a recorrerlo.
2. Abrir tu corazón al dolor.
Registra y expresa las emociones que surjan, no las reprimas.
3. Recorrer el camino requiere tiempo.
Dicen que el tiempo lo cura todo. Pero cuidado, el tiempo solo quizás no alcance.
Lo que realmente puede ayudar es lo que cada uno hace con el tiempo. No te hagas
expectativas mágicas. Estate preparado para las recaídas. Un suceso inesperado, una
visita, un aniversario, la Navidad te vuelven al principio, es así.
4. Sé amable contigo.
Aunque las emociones que estás viviendo sean muy intensas y displacenteras es
importante no olvidar que son siempre pasajeras... Uno de los momentos más difíciles
del duelo suele presentarse después de algunos meses de la pérdida, cuando los demás
comienzan a decirte que ya tendrías que haberte recuperado. Sé paciente. No te apures.
Jamás te persigas creyendo que ya deberías sentirte mejor. Tus tiempos son tuyos.
5. No tengas miedo de volverte loco.
Todos podemos vivir sentimientos intensos de respuesta a la situación de duelo sin que
esto te lleve a ningún desequilibrio. La tristeza, la bronca, la confusión, el abatimiento y
hasta la fantasía de morir son reacciones habituales y comunes a la mayoría de las
personas después de una pérdida importante o de la muerte de un ser querido.
6. No descuides tu salud.
Muchos de los que recorren el camino están tan ocupados en su proceso interno, están
tan atentos a su sentir penoso que no prestan atención a su propio cuerpo.
Alimentate bien y no abuses del tabaco, del alcohol ni de los medicamentos. De hecho
si para ayudarte en estos momentos fuera necesario tomar algún medicamento, deberá
ser siempre a criterio de un médico y nunca por los consejos de familiares, amigos y
vecinos bien intencionados. De todas maneras es bueno no deambular "buscando" el
el profesional que acepte recetar los psicofármacos para "no sentir", porque lejos de
ayudar puede contribuir a cronificar el duelo.
7. Agradece las pequeñas cosas.
Es necesario valorar las cosas buenas que seguimos encontrando en nuestra vida en esta
situación de catástrofe. Sobre todo, algunos vínculos que permanecen (familiares, amigos,
pareja, sacerdote, terapeutas).
8. Anímate a pedir ayuda.
No interrumpas tu conexión con los otros, aunque ellos no estén hoy recorriendo este
camino. Necesitas su presencia, su apoyo, su atención.Dales la oportunidad a tus amigos
y seres queridos de estar cerca.
9. Procura ser paciente con los demás.
Ignora los intentos de algunas personas de decirte cómo tienes que sentirte y por cuanto
tiempo, no todos comprenden lo que estás viviendo. Amorosamente intentarán que
olvides tu dolor, lo hacen con buenas intenciones, para no verte triste, ten paciencia pero
no te ocupes de complacerlos.
10. Confía en tus recursos para salir adelante.
Acordate de cómo resolviste anteriores situaciones difíciles de tu vida.
Si quieres sanar tu herida, si no quieres cargar tu mochila con el peso muerto de lo
perdido, no basta pues con esperar a que todo se pase o con seguir viviendo como si
nada hubiera pasado. Necesitas dar algunos pasos difíciles para recuperarte. No existen
atajos en el camino de las lágrimas.
11. Elaborar un duelo no es olvidar.
El proceso de duelo permite buscar para tu ser querido el lugar que merece entre los
tesoros de tu corazón. Es poder pensar en él, y no sentir ya ese latigazo de dolor. Es
recordarlo con ternura y sentir que el tiempo que compartiste con él o con ella fue un gran
regalo.
La elaboración permite darle un sentido a todo lo que has vivido hasta aquí con lo ausente
Es entender con el corazón en la mano que el amor no se acaba con la muerte.
12. Aprende a vivir de "nuevo".
Hacer el duelo significa también aprender a vivir sin algo, sin alguien, de otra forma.
13. Mucho descanso, algo de disfrute y una pizca de diversión.
Date permiso para sentirte bien, reír con los amigos, hacer bromas. Es tu derecho y
además será de gran ayuda que busques, sin forzar tu propio ritmo, momentos para
disfrutar.
14. Céntrate en la vida y en los vivos.
Llega un momento en que sabes que es necesario soltar el pasado. La vida te espera
llena de nuevas posibilidades.
15. Cuando tengas una buena parte del camino ya recorrida háblales a otros sobre tu experiencia.
No minimices la pérdida, ni menosprecies tu camino. Contar lo que aprendiste en tu
experiencia es la mejor ayuda para sanar a otros haciéndoles más fácil su propio recorrido
e increíblemente facilita tu propio rumbo.
Extraído de "El camino de las lágrimas." - Jorge Bucay

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